Galletas saladas romanas o Bucellatum

Bizpireta

GALLETAS SALADAS ROMANAS O BUCELLATUM

Buceando por internet me he encontrado con una página muy curiosa: Apicionados. Para los amantes de la Historia y de la cocina es un descubrimiento fantástico (por fin un recuncho en el que la licenciada en Historia que llevo dentro comparte espacio con la bizpireta). Además de curiosidades relacionadas con el mundo antiguo y la comida, cuenta con un recetario la mar de completo. Si podéis, echad un vistazo a las recetas que hacían y comían nuestros tataratataratatarabuelos.

Curioseaba yo entre tanta receta cuando… ¿¡galleta y salada en la misma frase!? El dedo paralizado encima del ratón, las pupilas y las fosas nasales dilatadas, el tiempo ralentizado… La bizpireta toma el control. ¡Y aquí tenéis el experimentum romano!

INGREDIENTES:

– 200-250 g de harina integral
– 2 cucharadas de aceite de oliva
– 1 lata pequeña de aceitunas verdes (la…

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Las aterradoras muñecas de Edison

Política y otras cosas

En 1988 se estrenó ‘Chucky: El muñeco diabólico‘ bajo la dirección de Tom Hoolland que contaba la historia de un muñeco poseído por el espíritu de un asesino. Fue un clásico del terror filmado hace casi tres décadas, pero sus imágenes siguen asustando a los niños en todo el planeta.

Hoy en día se intenta que los juguetes sean atractivos y bonitos para que los niños se queden prendados de ellos al momento pero en el pasado los niños no tenían tanta suerte ya que no había un control exhaustivo de los juguetes. Por eso algunos de los que se comercializaban eran más perturbadores que educativos, e incluso podían crear un trauma a sus potenciales usuarios.

Un muñeco puede ser aterrador y un buen ejemplo fue uno que se fabricó imitando el rastreo en los niños. Esta forma de moverse de un bebé hasta el siglo XVII fue…

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Travels in the Meddle Earth

The Smaller Majority by Piotr Naskrecki

Tuatara (Sphenodon punctatus)

“Go!” is the last word I hear, and then it’s only the swish of air, panic in my heart, and the river getting closer with every nanosecond. Right at the moment I am ready to have my skull crushed, something pulls me up, and I am flying towards the top of the canyon again. Ah, bungee jumping, the sport of the brave and the insane. But this is New Zealand, home of crazy adrenaline addicts who first inflicted this exercise on the world, and I would have never forgiven myself if I did not make myself try it. “Yeah, it was all right,” I say nonchalantly when back on the bridge, hands deep in my pockets to hide the shakes (from the cold, I think.) Then I get into the car, and drive away without looking back.

Two things had always attracted me to New…

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